Cabezal Standback News #1
 
Titular Sección Sabores

Machu Picchu

Tras los espíritus sagrados

La belleza única de la antigua ciudad sagrada, en la cordillera central de los Andes peruanos, no termina de explicar el enigma que genera. Tampoco su grandiosa arquitectura e ingeniería. Para comprenderlo, hay que responder al llamado ancestral y sumergirse en sus misterios.

Por Daniela Villaro

Machu Picchu

Hay lugares que encantan por sus bellezas naturales, por su arquitectura, por sus colores o su desarrollo tecnológico. Hay otros, en cambio, donde no es tan sencillo explicar la conmoción que generan en los visitantes. Quizás tenga que ver con los ancestros, mitos y rituales, que han quedado tan prendidos a esa tierra que hoy, siglos después, allí permanecen para estremecer al hombre del siglo XXI que pasa por allí. En el mítico Perú hay muchos de esos lugares de magias milenarias, aunque el más conocido es la ciudadela de Machu Picchu, que habría sido construida por los Incas a mediados del siglo XV por órdenes del emperador Pachacútec, durante la época de expansión del imperio incaico.

Hay quienes llegan hasta ahí a pie por el camino del Inca y otros que van desde Cuzco en el tren que serpentea a la vera del caudaloso río Urubamba. Al llegar, el viajero se encuentra con la ciudad vista cientos de veces en fotos pero infinitamente más hermosa, impactante, difícil de absorber… Subir y bajar escalinatas, ingresar a cuartos, recintos sagrados y corrales, refrescarse en las fuentes que todavía manan aguas sagradas, puede llevar todo el día. Pero antes de ingresar, lo más recomendable es buscarse una piedra o un tramo de pasto y sentarse un rato, en silencio, a contemplarla.

Una de las experiencias más bellas en Machu Picchu es ver amanecer en la ciudad. Para ello hay que llegar muy temprano, entre los primeros visitantes. Antes de la aurora, las ruinas se sorprenden sumergidas entre la niebla y el precipicio que la rodea, relleno de nubes blancas espesas. Cuando se ingresa a esa hora de casi penumbras, uno puede encontrarse con los espíritus de los ancestros incas que la habitan en las noches silenciosas y pronto van a elevarse para desaparecer ante el arribo de los intrusos.

Llegar entre los primeros habilita a subir al Huayna Pichu, una montaña encajada en la Cordillera Central de los Andes peruanos que hace las veces de sólido telón de fondo de la ciudad. Sólo pueden trepar a él 400 personas por día. El esfuerzo sobre esas escalinatas empinadas esculpidas en la roca viva por los incas hace cientos de años, vale la pena. Allí hay importantes restos arqueológicos incas y desde la cima se tiene una vista única de la ciudadela tallada en la montaña por grandes conocedores de la ingeniería y arquitectura. Sin embargo, desde allí, uno presiente que hay algo más detrás de esa precisión y belleza. Es parte del misterio que ni aún hoy se puede develar. Y aunque las explicaciones científicas no alcancen, sentarse sobre esa piedra es más que suficiente para colmar el espíritu. Sólo hay que –apenas- entregarse en silencio.

Patrimonio Inca escondido

El imperio de los Incas o Inkas, se estableció en Cuzco, aproximadamente en el año 1200 d.C. El imperio se constituyó en la época de Pachacútec, probablemente el más importante emperador Inca. Y bajo su reinado se habría construido la ciudadela de Machu Picchu, a mediados del siglo XV.

Se dice que la ciudadela fue desahabitada tras la caída del imperio Inca a manos de los conquistadores españoles, y sólo a principios del siglo XX fue encontrada por el historiador estadounidense Hiram Bingham. Desde entonces, Machu Picchu es un ícono del Perú y uno de los destinos más importantes a nivel mundial.

Al principio se creyó que Machu Picchu había sido erigida como una fortaleza militar o incluso como residencia de descanso para Pachacútec. Estudios posteriores hacen pensar que Machu Picchu fue usado como santuario religioso, en particular por el carácter ceremonioso que acompaña a algunas de sus estructuras. También se especula que haya servido como monasterio donde se preparaban a las niñas que servirían al Inca y al Sumo Sacerdote

El 7 de julio de 2007, tras una votación en internet donde participaron millones de personas alrededor del mundo, Machu Picchu fue declarada como una de las nuevas siete maravillas del mundo.

Machu Picchu

 

Aventura culinaria

Poner un pie en Perú reserva muchas y buenas sorpresas: por sus lugares, su gente y … su comida! La gastronomía peruana se destaca por la fusión de la tradición culinaria antigua con la cocina española, africana y la influencia de las inmigraciones del siglo XIX que incluyó chinos, japoneses y europeos. El resultado: un arte culinario vasto y exquisito.

A lo largo de su territorio se multiplican las propuestas. Se dice que en la costa peruana cada pueblo tiene su cebichería y cada cebichería tiene su cebiche. Cada receta es el reflejo de lo que provee el mar y la huerta en ese lugar, y por alguna razón el mundo cayó seducido por estos sabores. Pero la lista de imperdibles también tiene que incluir un tiradito, chaufa de mariscos, picante de camarones, anticuchos, seco de cordero, papa a la huancaína o un ají de gallina, entre tantos otros. Por supuesto, todo regado por uno (o varios) pisco sour. Y sólo para empezar un exuberante camino.

Ceviche

Logo StandBack News

Es una producción de GP Prensa y Comunicaciones
Contacto: editora@standback.com.ar
  Desarrollado por Logo CocoaGroup