Standback News #15 - Octubre 2013
Título de sección "En foco"

Alcoholemia: Tiempo para pensar

No se aprobó el proyecto de modificación de la Ley de Tránsito que había enviado el Poder Ejecutivo Nacional en lo que respeta a la “Tolerancia Cero” al alcohol. Esto genera una gran oportunidad para repensar dicho proyecto y generar una legislación de nivel internacional.

“Estoy totalmente en desacuerdo con la ley de tolerancia cero al alcohol. De aprobarla vamos a cometer un error tonto so pretexto de una canción que es linda para los oídos pero que no se parece a los humanos” dijo a fines del año 2014 el entonces Senador Anibal Fernández y citó los argumentos esgrimidos oportunamente por OVILAM.

Como se ha planteado en otras oportunidades, el principal problema del alcohol y la conducción no está representado por quienes están por debajo de los límites actuales (0,5 grs de alcohol/lt. de sangre) sino por aquellos que lo sobrepasan, duplicándolo, triplicándolo o aún con valores más elevados.

El gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, quien genera controles de alcoholemia en forma sistemática desde el año 2007, comunicó recientemente que en su jurisdicción se realizaron casi 204.000 controles entre los meses de enero y octubre de 2014 con solo 1.572 casos positivos, lo que representa solo un 0,77% del total. Si lo comparamos con el 2% de infractores por exceso de alcohol en sangre que habían registrado en el año 2007, nos muestra claramente que la solución pasa, en gran medida, por mejorar la cantidad y calidad de los controles de alcoholemia como así también trabajar firmemente en lo que respecta a la educación y concientización.

Sería muy conveniente que en los próximos meses se convoque a gente experta en temas de seguridad vial pero en forma multidisciplinaria (médicos, ingenieros, psicólogos, abogados y jueces) para que analicen las legislaciones más avanzadas a nivel internacional, empezando por las de nuestros vecinos y continuando con países que fueron modelos para nosotros, tal el caso de España o Suecia. De esta forma no solo analizaríamos si son lógicos o no los actuales límites de alcoholemia para motociclistas, conductores particulares y profesionales sino que tendríamos una excelente oportunidad para decidir cómo vamos a fijar límites para los más jóvenes y los más ancianos, como vamos a proceder con los que excedan levemente los límites establecidos y que tratamiento se les va a dar a los que en España se considera que han cometido el delito de circular con más de 1 gr de alcohol en sangre o en Chile se los denomina “ebrios” por manejar con más de 0,8 grs de alcohol en sangre.

También estaríamos ante una inmejorable oportunidad de decidir cómo se deberían hacer los controles de drogas en conductores y cuáles de ellas van a ser identificadas y penadas. No nos olvidemos que hay una interesante discusión sobre varias drogas, como son los casos de la marihuana que deja rastros en el organismo por más de 20 días después de haberla fumado o de los ansiolíticos y antidepresivos que consume una importante parte de la población, en particular en las grandes urbes, que alteran en forma significativa los reflejos y por ende los tiempos de reacción y las decisiones ante maniobras extremas y/o imprevistas.

Es cuestión de ver el vaso medio lleno. Estamos ante una gran oportunidad para hacer las cosas bien y no debemos desperdiciarla porque es sabido que las leyes no se andan cambiando todos los días.

Fuente: Informe de OVILAM Observatorio Vial Latinoamericano.
Ing. Fabián Pons
Presidente de OVILAM

Alcoholemia

 

Munich RE

Riesgos al VAPOR

Los inversores en Ucrania podrían perder 34 dólares por cada 100 dólares invertidos en un plazo de 10 años como consecuencia directa de los riesgos políticos derivados de los conflictos y la difícil situación económica del país. En el caso de Venezuela, las compañías que invierten en el país perderán en torno a unos 20 dólares por cada 100 invertidos por los riesgos políticos derivados de la volatilidad del precio del petróleo, la agitación política y la posibilidad de una cesación de pagos.

En este mismo contexto, en el caso de los inversores en Bangladesh pueden esperar una pérdida de 8 dólares por cada 100 invertidos en unos diez años por la amenaza de la intervención del gobierno. Otro caso, Rusia, la cifra de pérdida para los inversionistas se sitúan en 30 dólares por cada 100, como resultado de las sanciones y las tensiones comerciales con la calefacción, destacado como una de las situaciones riesgosas de todas las principales economías emergentes.

Estos datos han sido revelados en un análisis elaborado por Oxford Analytica, la firma de consultoría internacional de WILLIS GROUP HOLDINGS. Estas estadísticas se fundamentan en un nuevo modelo de riesgo político, llamado VAPOR (Valor en Riesgo Político, por sus siglas en inglés) que ha sido impulsado por WILLIS y Oxford Analytica.

El modelo permite a las empresas globales evaluar y comparar las consecuencias financieras de la exposición a una serie de riesgos políticos - en los distintos países, a nivel regional o mundial. Inicialmente, VAPOR abarca seis diferentes peligros de riesgo político, a través de 11 tipos diferentes de industrias en 100 países.

Según este análisis, Corea del Norte es el destino de inversión más riesgosa actualmente clasificado por VAPOR. Las empresas que invierten en la región pueden esperar una pérdida por riesgo político estimado de 40 dólares por cada 100 dólares invertidos en un período de diez años. Los riesgos políticos son las amenazas a las que deben hacer frente las compañías que se enfrentan a trastornos políticos o cambios sociales en los distintos países. Los ejemplos más comunes incluyen la expropiación, la violencia política y la imposición de sanciones comerciales. Son elementos inherentemente e impredecibles y muchas veces tienen consecuencias catastróficas, explican desde WILLIS.

"Por primera vez, con VAPOR se puede ofrece una posible solución a los cambios que sufre el valor del dólar frente a los riesgos políticos”, explica Paul Davidson, CEO de WILLIS FINANCIAL SOLUTIONS. "Actualmente, esta capacidad no existe en ninguna parte; una capacidad de comparar el impacto financiero de la exposición al riesgo político, en términos reales con un valor en dólares. Esto dará a los gestores de riesgos corporativos y planificadores financieros una ventaja competitiva. Las empresas que pueden estimar el costo de contingencias de riesgo político a través del tiempo en sus operaciones de negocio subyacentes verán una mejora radical en sus planes estratégicos y en los procesos de los gestores de riesgos”.

Fuente: BDS

 

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